A través de mis zapatos

El otro día tuve la oportunidad de desvirtualizar a Consuelo Verdú, compañera de la EOI con quien voy a compartir programa de Iniciativa Emprendedora en varias universidades de España. La ocasión era una presentación, por su parte, de la sesión de innovación y creatividad que se impartirá dentro del marco del programa y en la que, sin duda ella, es una de las principales valedoras en la Escuela.

Como cada sesión es el reflejo de de quien la imparte, ésta, con la inestimable ayuda de Maria Dolores Novillo, fue dinámica y divertida, aunque me tenían reservada una sorpresa….

Otra de las máximas para hacer buenas presentaciones, es, por supuesto, la adecuada preparación; como dos horas antes del inicio, Consuelo me pidió que fuese cómplice de una dinámica que iba a proponer… El tema en cuestión era ofrecerme voluntario ante una propuesta que ella misma iba a realizar, ya que no había tiempo a esperar o motivar a que se animase alguien, debido al poco tiempo disponible para el global de la sesión. Me dijo…

¡te tienes que presentar a través de tus zapatos!

Parece fácil, verdad? pues tratad de reflexionar un poco sobre ello… yo, desde luego, estuve las dos horas que quedaban hasta que empezaba la sesión pensando sobre ello… en un primer momento, pensaba que esos zapatos no iban a decir mucho de mi, ya que ese día iba de traje y corbata, cosa que cada vez hago con menos frecuencia; pero dándole un par de vueltas, estas fueron las conclusiones que saqué sobre mí mismo:

  • Definitivamente, soy menos arriesgado de lo que pensaba: el simple hecho de haber elegido ir de traje a la presentación, denota la aversión al riesgo que tengo… Evidentemente, es más cómodo ponerse el “mono de trabajo”, que tratar de diferenciarte de alguna manera; “así no se falla!”, dicen algunos; “es mejor pasarse que quedarse corto”, dicen otros… pero la verdad sea dicha, el escoger ese atuendo y esos zapatos, indican lo poco que me gusta o lo mucho que me cuesta en algunas ocasiones tratar de destacar o diferenciarme.
  • No me gusta pensar demasiado en determinadas cosas: que los zapatos fuesen clásicos y de cordones, además creo que indica que en aquellas cosas en las que pienso a priori que no me van a generar valor añadido, procuro no reparara o pensar demasiado… se resuelven rápido; los ves en la tienda, los compras, y andando (nunca mejor dicho).
  • Un poco más aporta valor? dentro de que los zapatos estaban muy bien en cuanto a mantenimiento y estado, quizá no estuviesen en “perfecto estado de revista”; alguna esquinilla más desgastada, les faltaba algo de brillo… creo que denota parte de mi filosofía: el esfuerzo de llegar al 10 en algunos aspectos es más costoso que quedarnos en un notable; siempre procuro tener cuidado, pero al tanto de que un exceso de celo puede ocasionar ineficiencias con resultados marginales inapreciables.

Otro debate es si estos aspectos son positivos o negativos 🙂

Os habéis parado a pensar en lo que dicen de vosotros las cosas que usáis? Sin duda, cada una de ellas nos ayudan a realizar un pequeño DAFO de nosotros mismos, y cada una de esas elecciones significa y transmite algo a los demás, por lo que son más importante de lo que parecen… o no?, o, vosotros qué pensáis?

 

Fotografía: cc classic_films

 

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